Crónica desde ARCO Madrid 2026

Cómo se vivió la 45 edición de la Feria más importante de España

Staff Galeria 1-2-3
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08.03.2026

La feria que no decepciona

Con 211 galerías de 30 países y más de 1.300 artistas presentes, ARCOmadrid 2026 llega a su 45ª edición con la solidez de quien sabe exactamente quién es. Madrid lleva décadas construyendo su posición como el puente entre Europa y el arte en español, y este año lo confirma con una energía que se siente desde el primer paso en los pabellones 7 y 9 de IFEMA.

Lo que más nos impactó al llegar: el volumen de trabajo latinoamericano integrado de forma orgánica en el recorrido general. Más del 31% de la presencia internacional corresponde a galerías de once países de América Latina, con una participación destacada de Brasil y Argentina. No como sección aparte, no como cuota: como parte del tejido principal de la feria.

ARCO2045: cuando el arte piensa su futuro

La sección que más conversación generó entre los profesionales esta edición fue «ARCO2045: el futuro, por ahora», comisariada por Magalí Arriola y José Luis Blondet. La pregunta que articula la propuesta es incómoda, necesaria y honesta: ¿cómo será el arte dentro de veinte años, y qué del sistema actual habrá que abandonar para llegar ahí?

Las respuestas que encontramos en los pabellones no fueron utópicas ni tecnológicas en el sentido superficial. Fueron, más bien, conversaciones sobre sostenibilidad, sobre la precariedad del artista, sobre qué museos e instituciones deberían coleccionar y por qué. Con 17 galerías participantes —entre ellas Pace Gallery, François Ghebaly y Capitain Petzel— y artistas como Paulina Olowska, Candice Lin o Barbara Bloom, la sección desplegó un arco que iba de lo especulativo a lo urgente. Una feria que se atreve a cuestionarse a sí misma en voz alta tiene algo que le falta a muchas otras.

Perfiles latinoamericanos: once voces individuales

Ya escribimos sobre la sección «Perfiles | Arte Latinoamericano» antes de viajar. Verla en persona fue otra cosa. El curador José Esparza Chong Cuy —director ejecutivo y curador en jefe de Storefront for Art and Architecture en Nueva York— apostó por algo que en papel suena sencillo y en práctica es valiente: un artista, una propuesta, un espacio. Sin colectivos, sin mezclas, sin dilución.

Once creadores presentados por doce galerías de siete países. Entre los nombres: Harold Mendez con Patron y Commonwealth and Council, Paloma Contreras con Pequod Co., Las Nietas de Nonó con Embajada, Roberto Jacoby con Isla Flotante. Caminar por esos espacios es entender que el arte latinoamericano tiene figuras con la suficiente densidad como para sostener una propuesta completa por sí solas. Eso, en el contexto de una feria de esta escala, no es menor.

El pulso institucional: quién compró y qué se discutió

ARCOmadrid 2026 cerró con señales claras de compromiso institucional. Del lado público, el Ministerio de Cultura adquirió 17 obras de 14 artistas —nueve de ellas mujeres— por un total de 402.760 euros, todas destinadas a las colecciones del Museo Reina Sofía. Una selección que abarca desde los 34 años de María Alcaide hasta los 94 de Claudia Andujar, y que refuerza líneas de investigación como el arte de acción, el arte textil, el conceptual matérico y el arte relacional.

La Comunidad de Madrid premió a los artistas Los Bravú, Federico Miró y LUCE, cuyas obras pasarán a la colección del Museo Centro de Arte Dos de Mayo en Móstoles. El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, incorporó cuatro trabajos al Museo de Arte Contemporáneo de la capital —obras de Patricia Gadea, Elena Blasco, Oriol Vilanova y Daniel Canogar— por más de 71.000 euros.

A estas adquisiciones se sumaron las del IVAM (treinta obras por 555.000 euros), la Junta de Andalucía, Es Baluard, la Fundación Sorigué y la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, entre otras. El dato para los coleccionistas en formación: ARCO tiene desde hace quince años su programa First Collector, un servicio gratuito de asesoramiento en la compra de arte que ha acompañado a más de 1.000 personas. La feria mantiene una política explícita de fomentar el coleccionismo joven, y se nota en la diversidad de la oferta.

La conversación que no pudimos ignorar: el IVA cultural

Durante toda la semana, una nube de tensión recorrió los pasillos de IFEMA: la carga fiscal que España aplica a la venta de obras de arte a través de galerías. El panorama es complejo —los artistas que venden directamente tributan al 10%, pero las galerías operan bajo un régimen del 21% sobre el margen comercial—, y en la práctica esto coloca a las galerías españolas en desventaja frente a sus competidoras europeas. Francia aplica un 5,5%, Italia bajó al 5% en 2025, Alemania redujo al 7% ese mismo año, y Portugal se sitúa en el 6%.

Las protestas fueron formales, articuladas y transversales. Apenas un mes antes de la feria, más de 200 galerías en todo el país cerraron sus puertas durante una semana en una huelga histórica exigiendo la reducción del IVA. El gobierno, hasta el momento, se resiste a trasponer la directiva europea que permitiría aplicar un tipo reducido. Es una conversación que nos recuerda que los marcos fiscales y legales no son detalles secundarios del mundo del arte: son infraestructura. Y desde El Salvador, tomamos nota.

Lo que nos llevamos

Viajamos a Madrid como observadores. Volvemos con algo más valioso: perspectiva.

ARCOmadrid 2026 nos confirma varias cosas que ya intuíamos pero que necesitábamos ver en escala real. El arte latinoamericano no está pidiendo permiso para existir en los mercados internacionales: ya está ahí, y lo está en sus propios términos. El coleccionismo está cambiando —más joven, más diverso, más global—. Y las galerías que sobreviven y crecen son las que tienen un punto de vista claro.

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