Conoce a Iván Loboguerrero

El Arquitecto de Atmósferas

Staff Galeria 1-2-3
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24.01.2026

Iván Loboguerrero es un artista colombiano cuya obra nos invita a detenernos, a mirar más allá de lo evidente. Egresado en 1992 de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, ha construido a lo largo de más de tres décadas una poética visual donde tres conceptos fundamentales convergen: la espiritualidad, la naturaleza y el ser humano.

Sobre el artista

Su trabajo se caracteriza por crear atmósferas que, en una primera mirada, parecen puramente abstractas. Sin embargo, al detenerse frente a ellas, al permitir que el ojo se acostumbre a los matices y las sombras, el espectador descubre lentamente figuras humanas ocultas entre densos follajes de hojas. Es un ejercicio cercano a la pareidolia, ese fenómeno psicológico que nos lleva a reconocer formas familiares en configuraciones aleatorias, como ver rostros en las nubes o figuras en las manchas de humedad.

En palabras del crítico de arte Armando Álvarez Bravo, publicadas en El Nuevo Herald de Miami en 2004: «Los cuadros de Loboguerrero constan de dos grandes planos. El primero es como una evaporación, una nebulosa. Es fundamentalmente el sutil tejido de una cortina de follaje tras la cual alguien realiza algo o se entrega a la inmovilidad. Si fascinante en sus matices es esa trama que vela y que vista a distancia prácticamente convierte a la obra en una abstracción, no menos fascinante es el protagonista que se perfila y desdibuja a su resguardo».

La invitación a descubrir

Nada de lo que ocurre sobre el lienzo de estas obras es tan evidente como lo que el ojo del observador puede capturar en una primera mirada. El ejercicio del artista se completa cuando, en una suerte de juego visual, vamos descubriendo poco a poco formas realistas detrás de una especie de maraña vegetal monocromática. Cada persona interpreta estas formas de acuerdo con sus propios imaginarios, experiencias y expectativas, generando diversas reacciones y deducciones.

Este es precisamente uno de los objetivos que tiene Loboguerrero: haciendo uso de luces y sombras, plantea escenarios en los que se van descubriendo, capa tras capa, múltiples niveles de sentido. La obra no existe hasta que el espectador la habita con su mirada. Es un arte que exige tiempo, pausa, contemplación.

Como apunta Alejandra Fonseca en su análisis de la obra del artista: «En un lenguaje sencillo, Loboguerrero plantea su obra llena de complejidades a un espectador curioso que quiere dejarse sorprender, y descubrir de manera sensible, al ser humano oculto en la naturaleza».

Naturaleza y espiritualidad

Florecimiento espiritual, 2025

Uno de los temas que el artista pone de manifiesto en cada obra es la relación entre el ser humano y la naturaleza. Como mantos compuestos por filigranas de hojas, estas cubren a los personajes en una especie de protección que los resguarda, a la espera de que, de manera recíproca, los humanos devuelvan lo mismo hacia ellas. Las pinturas proponen un equilibrio en una relación de respeto, entre una naturaleza abundante y generosa, y una humanidad consciente y cuidadosa.

Por otro lado, Loboguerrero recurre en muchas de sus obras al uso de un profundo azul ultramar, color que a través de la historia y de diversas culturas ha sido cercano a la representación de una espiritualidad elevada, la divinidad, la pureza y la tranquilidad. Son atributos que el artista espera exaltar en cada una de sus piezas. Pero también explora paletas cálidas de amarillos y ocres, evocando el ciclo vital de las hojas, el florecimiento y la transformación constante de lo vivo.

El proceso de cada pintura es técnico, pero a la vez la materialidad del pigmento y de las formas se manifiesta de manera emocional, mostrándole al artista el camino hasta donde debe llegar. Es un diálogo entre la intención y el azar, entre el control y la entrega.

Una trayectoria internacional

Desde sus primeras exposiciones en 1988, Loboguerrero ha construido una carrera que trasciende fronteras. Su participación en la escena artística internacional comenzó en 1998 con la Galería Bernheim de Ciudad de Panamá, y desde entonces su presencia se ha expandido por América Latina, Estados Unidos y Europa.

Entre los hitos más destacados de su carrera se encuentran:

  • El segundo premio en el V Salón Nacional de Pintura del Banco Ganadero (1997)
  • El primer puesto en pintura en el V Encuentro Internacional de Artistas Plásticos Alberto Urdaneta (2015)
  • Su participación en subastas de Christie's en Nueva York (2004) y del Museum of Latin American Art (MOLAA) de Long Beach, California (2005)
  • Una presencia constante en ferias internacionales como Art Miami, Art Palm Beach, Art Wynwood, BARCÚ y Aqua Art Miami.

Su obra ha sido exhibida en el Museo de Arte Hispano de Miami, el VI Salón Nacional de Artistas de Bogotá, y actualmente forma parte del roster de artistas de Rosenbaum Contemporary, una de las galerías más prestigiosas del sur de Florida con sedes en Boca Ratón y Palm Beach. También mantiene una colaboración activa con la Galería Otros 360° de Bogotá, con quienes ha presentado exposiciones recientes como O... Culto en la naturaleza (2024) y La Figura Humana: Exploración y reflexión (2024).

La obra reciente: entre el azul y el dorado

En sus trabajos más recientes, Loboguerrero ha refinado su lenguaje visual hacia una síntesis cada vez más depurada. Obras como Azul (2023, óleo sobre lino, 140 × 140 cm) presentan masas de hojas en tonos que van del azul celeste al ultramar profundo, flotando sobre fondos neutros que permiten que el color vibre con intensidad. La composición crea una sensación de movimiento centrífugo, como si las hojas estuvieran en perpetua expansión o, quizás, en una danza contenida alrededor de un centro invisible.

Por su parte, Florecimiento Espiritual (2023, óleo sobre lino, 75 × 94 cm) explora una paleta cálida de amarillos luminosos con acentos de rojo y naranja. Aquí el follaje parece capturar la luz del atardecer o del otoño, evocando ciclos de transformación y renovación. Si en las piezas azules encontramos la serenidad meditativa, en estas obras doradas palpita una energía vital, un florecimiento que es tanto botánico como espiritual.

En ambos casos, la técnica permanece fiel a los principios que han definido la carrera del artista: la superposición de capas que crean profundidad, el trazo que sugiere más de lo que define, y esa tensión perpetua entre lo que se muestra y lo que permanece oculto, esperando ser descubierto por quien se detenga el tiempo suficiente para mirar.

Una invitación a la contemplación

Azul, 2023

La obra de Iván Loboguerrero nos recuerda algo fundamental que el ritmo acelerado de la vida contemporánea amenaza con hacernos olvidar: la capacidad de ver más allá de lo evidente requiere tiempo, pausa y apertura. Sus lienzos no se entregan a la primera mirada; exigen un compromiso del espectador, una disposición a habitar la obra el tiempo necesario para que revele sus secretos.

En un mundo saturado de imágenes que compiten por capturar nuestra atención en fracciones de segundo, Loboguerrero propone lo contrario: una experiencia estética que se despliega lentamente, como las hojas de un libro que no queremos terminar, como el amanecer que solo quien madruga puede presenciar en toda su gloria.

Al final, lo que encontramos oculto entre las hojas no es solo una figura humana: es un espejo de nuestra propia necesidad de conexión con lo natural, lo espiritual, lo esencial.

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Staff Galeria 1-2-3

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